Diario del Navegante
Estimados miembro del Consejo Dirigente Esliaciano, como sabrán mi nombre es Arthur Landor, tercer consejero económico del Emperador. Mi especialidad es la producción militar y las finanzas de la Armada. No voy a negar que me encanta mi trabajo, pero mi líder me ha solicitado que comparezca ante ustedes no como economista, o militar, sino como un simple ciudadano del Imperio, y les cuente cómo son nuestras costumbres.
Déjenme que les hable de mi hogar, el Imperio.
Como habrán descubierto sus espías, y por los mapas que les hemos enviado al contactar con ustedes, sabrán que mi hogar es inmenso. No sólo uno de los más poderosos y vastos imperios existentes, sino también uno de los más prometedores y accesibles, pues nuestro interés no es conquistar, como el Tajj, o los Trants, sino que nuestro objetivo es unir. Agregar socios potenciales dentro de nuestras protectoras fronteras, no queremos absorber su cultura, sino agregarla al increíble mosaico del Imperio.
Para ello les hemos propuesto el plan que llevan semanas debatiendo, se lo resumiré en pocas palabras. Si aceptan integrarse dentro de los territorios protegidos por nosotros, se incorporarán de forma inmediata y efectiva al Imperio.
Tendrán los mismos derecho que cualquier ciudadano, reino, planeta o universo. Seguirán siendo dueños de sus destinos, tomarán casi todas las decisiones de gestión, poseerán sus propios ejércitos y policía, así como cuerpos de inteligencia. Lo único que les exige el Emperador es un tributo leve, que reconozcan oficialmente al emperador como su líder supremo y que se integren en la estructura política y militar del Imperio.
Este último punto implica una serie de acciones por su parte, primero deberán enviar al planeta imperial un representante que les represente ante las cortes imperiales, éste representante será el enlace con ustedes, junto con el delegado imperial designado por las mismas cortes para que se instale en el imperio Esliacian.
El segundo requisito es que se integren militarmente en la estructura militar del Imperio, para ello lo único que han de hacer es pagar los Tributos de Guerra, que pronto verán que no son tan gravosos como los impuestos que hasta ahora conocen. También deberán permitir que sus jóvenes se alisten en la Armada Imperial. A su imperio se les asignarán unas cuotas de armamento y reclutas, si las cumplen con los voluntarios perfecto, si no se espera de ustedes que formen levas para colaborar en la defensa del bien común.
Pronto verán como la vida aventurera, y la fuerza de nuestros ejércitos atrae a miles y millones de jóvenes a nuestras filas sin necesidad de gran propaganda por su parte.
¿Qué les ofrecemos a cambio? Se lo dirá con una sola palabra, poder.
Si entran a formar parte del Imperio no sólo pertenecerán al mayor grupo de poder que nadie jamás imaginó, sino que ustedes mismos obtendrán cuotas de poder inimaginadas.
Tendrán ustedes no sólo el control de sus propios ejércitos, sino que serán respaldados por la mayor Armada jamas construida y por el poder del Emperador.
Veamos un ejemplo de lo que los almirantes proponen. Esto que ven es una proyección holográfica del cúmulo Eslian, su hogar. En el centro, en rojo reconocerán los mil trescientos millones de mundos que forman su imperio estelar.
Al norte, en negro los Reinos Negros, sus rivales en el control del cúmulo.
Si aceptan nuestra unión la Armada Imperial atacará en un plazo no superior a 12 horas a sus enemigos, establecerán un reino vasallo que les pagará tributo a ustedes, y por lo tanto al Imperio, y creará una zona de seguridad cuyas fronteras serán vigiladas por nuestros ejércitos.
Dentro de estas fronteras ustedes serán libres para explorar millones de planetas, establecer colonias totalmente seguras y crear emporios industriales.
Así mismo podrán viajar más allá de las estrellas que conocen, establecer bases y colonias en las fronteras más alejadas del Imperio y enriquecerse con el comercio, las conquistas y las aventuras.
Económicamente miles de reinos, millones de planetas y universos les abrirán sus puertas, tanto dentro como fuera del Imperio y tendrán acceso a la tecnología que soliciten.
Pero ojo, esta tecnología está muy racionada, así como la magia, por lo que es necesario que ustedes mismos establezcan bases científicas y abran caminos a la exploración. No deben depender de nosotros, pues la tecnología del Imperio es necesitada en millones de frentes en miles de guerras y conquistas.
Otros antes que ustedes ya han descubierto las maravillas y los beneficios del Imperio. Los Kalidor pasaron de ser una raza esclava, oprimida a poseer una de las mayores compañías de exportación de rifles de plasma, los Alesian vieron como sus amenazadas cataratas de plata y mercurio, sus torres doradas y sus palacios enjoyados eran salvados in extremis por nuestros voluntarios frente a un ataque del exterior.
Los mundos turísticos florecen en el interior de nuestras fronteras, los bosques lembdas, mares de oro líquido, joyas del tamaño de personas, minas espaciales en asteroides donde se extrae Atrium, el metal más buscado de la Esencia, todo ello estará a su alcance si aceptan el plan de unión.
El Imperio se verá fortalecido con su llegada, no queremos engañarlos.
Primero obtendremos la presencia de una poderosa avanzada en éste universo, en el cual apenas tenemos contactos.
Segundo, sus tributos y sus capacidades, añadidas a las nuestras, nos beneficiarán a ambos. Así como el intercambio cultural y comercial.
Y Tercero, sus ejércitos, y en especial sus armaduras bipods supondrán un añadido impresionante al arsenal de Ejército.
El Emperador, bajo mi consejo personal, ha establecido un plan especial para producir dichos bipods.En resumen se trata de crear una compañía mixta, gestionada por ambos reinos, que las produzcan en masa.Su aportación a dicha corporación será su tecnología, y los técnicos y expertos necesarios para iniciar la producción.Nosotros aportaremos el capital, la maquinaria, los materiales y materias primas y la energía, sólo dígannos lo que necesitan y se lo proporcionaremos.
La producción será repartida de la siguiente forma, un sesenta por ciento de los bipods serán entregados a ustedes, el cuarenta por ciento restante irá a parar a la Armada Imperial, la cual dispondrá de ellos como le plazca.
Con su producción ustedes podrán hacer lo que quieran, desde incorporarlos a sus ejércitos, como abonar las cuotas de tributos del Imperio, o exportarlas a cualquier reino no enemigo.
Las producciones estimadas a los tres años son de diez mil bipods diarios. Echen cuentas. Como ven todos nos beneficiamos.
Lo que el Emperador no quiere es que se lleven una falsa impresión, el acuerdo que les ofrece es muy generoso, desde luego. Pero quiere que comprendan una cosa.
A pesar de su independencia en la toma de decisiones, queremos que comprendan que su reino formará parte del Imperio. Esto significa que una vez se una a nosotros, el imperio Esliaciano, pertenecerá al Emperador para siempre. Ustedes, como todas las razas del Imperio serán autónomos y libres, pero siempre que se mantengan dentro del mismo. No se tolerarán aventuras independentistas, ni la traición ni el no prestar ayuda a un planeta, galaxia o kralex miembros del Imperio.
En este barco remamos todos o nos hundiremos a la vez. Para ello estamos trabajando tantos millones de kralex, universos y dimensiones. Para formar el mayor Imperio jamás imaginado, soñado o creado, y su presencia nos ayudará a conseguir nuestro objetivo, seguridad y poder.
A cambio, ustedes reciben no sólo lo que ya le hemos comentado, sino el beneficio de saberse colaboradores y parte de esta búsqueda incesante de la perfección, del poder y del Imperio.
Ustedes deciden, están con nosotros o no, pero tomen la decisión que tomen, sepan, que antes o después, de una manera u otra, el Imperio llegará hasta ustedes y les integrará en su seno. Bien con la fuerza de las palabras, o con la punta de la espada. Y ni nuestros más poderosos enemigos podrán detenernos mucho tiempo.
Voten los que sea el mayor bien para su pueblo, y dejen que nosotros nos preocupemos de que dicho pueblo, no tenga que volver a ver nunca más una flota invasora, épocas de hambre y miseria, o a sus hijos destrozados por las manos de sus enemigos.
“Discurso del embajador Arthur Landor ante el Consejo Regente del Imperio Escilian”.
Nota de la Gerencia de Reclutamiento: Resultado positivo, utilizar al embajador A. Landor más a menudo.
Las Guerras Eternas
Escucha, futuro guerrero, el universo está en guerra. O quizás debería decir que todo está en guerra, porque ahí fuera existen una infinidad de universos y en todos y cada uno de ellos un único pensamiento domina, la destrucción de enemigo.
Dos grandes Imperios están en una guerra eterna desde hace tantos billones de años que nadie recuerda su origen. Incontables generaciones han muerto en ella y millones más morirán.
Por eso te llamo, Guerrero Eterno; te concedo el mayor poder de todos, el poder de destruir a tu enemigo. Tal vez juntos, todos juntos, podamos ganar esta guerra.
Nadie conoce el poder del enemigo, pero nadie conoce tampoco nuestro propio poder. Ni siquiera nosotros mismos, debido a que el tamaño del multiverso parece ser infinito. Por esto, cada uno de los dos Imperios se encuentra dividido e incontables reinos, planetas, regiones o luchadores independientes. Cada uno de ellos dedicado en cuerpo y alma a la destrucción de su correspondiente enemigo.
Como Guerrero Eterno tú puedes formar parte de la lucha en todos y cada uno de estos frentes, tú puedes elegir tu campo de batalla. En un solo Imperio se mezclan tanto el bien como el mal, pasado y futuro. En cada uno de ellos conviven la magia más poderosa con la tecnología más avanzada. Luchas high-tech se suceden en el espacio, mientras que en el sector cercano dos ejércitos de caballeros luchan sobre las ruinas de los imperios caídos. Tú eliges, eres libre de unirte a una batalla o a otra, ¡ Pero nuestro Imperio debe ganar!.
No podemos simplificar nuestra posición, porque en ambos Imperios hay individuos buenos y malos. Sin embargo, sí podemos decir que en general nuestro Imperio atrae a los seres de alineamiento bueno. Pero no te confundas, ¡ Oh Guerrero!, seres del caos luchan en nuestras filas contra el enemigo común, y te aseguro una cosa, ese sacerdote de túnica blanca y palabras conciliadoras que es tu rival te clavará su daga envenenada sin importarle su alineamiento. Sólo importa el Imperio.
Pero ten cuidado, valiente, no creas que todo el que no es tu aliado es tu enemigo, una tercera potencia se halla entre ambas, una potencia de reinos neutrales que se va reduciendo día a día a medida que sus miembros se unen a uno u otro bando.
Por último, escucha la antigua profecía bajo la que todo se rige:
“ Escucha las palabras del Infinito, Guerrero, la lucha en la que te hallas inmerso no es la primera. Miles de veces todo lo que existe se ha lanzado a una guerra fratricida entre dos partes, y el resultado ha sido siempre el mismo, la destrucción total de todo lo existente. Tú debes evitar esto, uno de los dos Imperios debe morir para que todo lo demás viva, de ti depende, elige, vida o muerte. La vida eterna y el poder o el olvido “.
Te saludo Guerrero Eterno, espero que nos encontremos pronto en el campo de batalla luchando hombro con hombro.
Sir Francis Alunder, Gran Magistral del IV Ejército de Shin.
¡Nuestro Imperio debe vencer!
Sueño de una Guerra Eterna
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ar Master sintió una oleada de emoción cuando la sombra se proyectó sobre Sigt. La habitación estaba casi a oscuras y los muros que la cruzaban no dejaban comprobar lo grande que era, pero él, desde la sala de vigilancia en lo alto del muro podía contemplarla tan grande como era.
La cosa acechante se elevó sobre sus largas patas, mientras su cuerpo con forma de araña alienígena segregaba unas feromonas paralizantes propias de la raza depredadora que la crió. Poco a poco la criatura se acercó a Sigt, ……… lentamente. El joven era valiente y War Master estuvo tentado de avisarle pues nadie se merecía una muerte como esa. La Creian ya empezaba a segregar los jugos gástricos que desharían la carne del guerrero en cuestión de segundos.
Cuando ya casi estaba encima de él, oculta entre las sombras, varias ráfagas de fuego real surgieron tras los muros, la Creian rugió de dolor mientras una tras otra, las trazadoras marcaban los lugares de impacto en su carne negra.
- Son buenos, War Master – dijo una voz a su espalda.
- Sí, Comandante Sin, han utilizado al cadete Sigt para tenderle una emboscada a ese engendro, pero han arriesgado su vida – contestó.
- No seas duro con ellos, todos arriesgamos nuestra vida en cada momento, al menos podemos elegir hacerlo con valor. Ve con ellos, haz tu trabajo.
- Sí, comandante – Dijo War Master cuadrándose y abandonando la sala de observación con una sonrisa en los labios.
Una vez abajo, se encontró con su grupo de cadetes celebrando lo que ellos creían una gran victoria.
- Chicos – dijo – no creáis que hoy habéis ganado la guerra. Este pequeño bebé que habéis matado sólo era un ejemplo de los miles de horrores que os aguardan ahí fuera. Cuando salgáis de aquí vais a enfrentaros a la realidad. Un pequeño monstruito arácnido no es nada comparado con lo que veréis si sobrevivís al adiestramiento. Los Creian son feos, pero nada comparados con el Mal que contemplarán vuestros ojos. Dejadme que os cuente una historia.
War Master dejó que los recuerdos aflorasen a su mente, recuerdos de una vida lejana, ya pasada, una vida de dolor y aventuras.
“ Yo era joven, tendría unos veinte años, acababa de licenciarme en la Academia de Marines Estelares de la IV Flota de Disemination, mi planeta natal. Así, con cientos de compañeros me vi envuelto en una pesadilla de la que pocos escapamos con vida.
Nada sabíamos de lo que nos esperaba, de hecho pocos de nosotros habíamos visto combates reales. Recibimos una transmisión de una de las colonias exteriores, Van-Asik. Se estaban enfrentado a una pequeña fuerza enemiga desconocida. Esa pequeña fuerza estaba compuesta por cerca de diez guerreros con armaduras estelares. Después de infiltrarse y destruir las plataformas militares de defensa hicieron un descenso en caída libre sobre el planeta.
Sobrevivieron, y entonces empezó la matanza. Cuando llegamos la mayor parte del planeta estaba arrasada. Ni los tanques, ni los cazas, ni un bombardeo orbital habían podido detenerles. Millones habían muerto y millones más morirían si no se les detenía. Y eso hicimos.
Nos costó cien mil marines, cada uno armado con una armadura pesada, lo último en tecnología y un rifle de plasma. Estuvimos a punto de perder y creo que lo único que les detuvo fue el respeto que parecían sentir por el valor.
Tras semanas de luchas y emboscadas conseguimos matar a uno y capturar a otro. El prisionero se identificó como un Randar de los Tajj. Los Tajj….. criaturas de leyenda que utilizamos para asustar a los niños. Ahora esa palabra nos asusta a nosotros. Porque los Tajj existen.
Varias semanas después conseguimos cazar a otro y después a un segundo. Otro murió en un accidente cuando intentaba derribar una torre de vigilancia con sus manos desnudas. La torre estaba sobre un depósito de ácidos industriales y la bestia cayó en su interior. Cuando creíamos haber terminado con ella el tanque explotó bañando a mis compañeros de ácido. Yo sobreviví de milagro.
Docenas de balas encajó el cab….. incluso un mago de guerra le lanzó encima una docena de rayos. Pero al final, sólo el impacto de un proyectil de fusión de un carro de combate le detuvo.
Sin embargo, lo conseguimos, con esas bajas el enemigo se retiró, dejando atrás un planeta devastado por un pelotón de criaturas y una Legión diezmada.
En treinta años sólo nos han vuelto a atacar dos veces, pero cada una de ellas traían más fuerzas y se acercaban más al corazón de nuestra civilización. Las leyendas dicen que los Tajj huyen de un enemigo más peligroso y mortífero. Y aunque esto nos puede parecer difícil, yo me pregunto, ¿qué otras leyendas son ciertas?”
War Master abrió los ojos y vio como todos los alumnos estaban en silencio. Pobres – pensó – ni siquiera ahora habéis vislumbrado los peligros que nos amenazan.
Lo que quería que vieseis, chicos, – dijo en voz alta – es que a pesar de todas nuestras victorias estamos lejos de ganar la guerra por la supervivencia, de hecho, lo que nuestro Imperio necesita son héroes, pero héroes de verdad de los que hacen que sus hazañas sean recordadas para siempre. Porque si no, todos nuestros seres queridos morirán o serán enviados como esclavos a los planetas natales de nuestros enemigos. Son ellos o nosotros. Vosotros decidís, tenéis fuerza, tendréis armas y yo me encargaré de que tengáis los conocimientos de combate que necesitáis, pero sólo vosotros podéis poner el ingrediente que falta, el valor.
Después de esta charla de descanso os toca trabajar de verdad. Vamos a las piscinas de Claws a pescar unos pequeñines para la cena, con un simple cuchillo….. Corred, antes de que os ponga un trabajo duro de verdad.
Mientras, el pelotón se dirigía a la carrera a las Piscinas artificiales donde les esperaban los dentados Claws, War Master sonrió. Este grupo sería el mejor de los que había preparado hasta ahora, es posible que muchos sobreviviesen a los años de lucha. Si era así, sería tanto por sus enseñanzas como por el valor que demostraban.
Fuese como fuese la Guerra iba a durar mucho y en todo momento se necesitaban guerreros en los confines de las galaxias.
Y si necesitaban buenos guerreros, él los iba a entrenar.