CONQUISTA
En un sector del espacio docenas de helicópteros disparaban sus misiles anti carro y sus cañones de plasma contra las fuerzas que se acercaban en la oscuridad, sus modernos radares les permitían localizarlos antes de que lleguen a asomar tras los bosques, la montaña y la oscuridad y sus sistemas de guía les permitirían derribar a tantos de sus cazas y destruir tantos de sus tanques que cuando ambas fuerzas se encontrasen el enemigo estaría seriamente disminuido, y con la moral por los suelos.
Entierra los aerocarros tomaban posiciones, mientras que los cañones antiaéreos y la artillería autopropulsada arrasaba las montañas para desbaratar las fortalezas enemigas. Miles de soldados corrían en apretadas formaciones con sus grises armaduras de blindaje, y docenas de armaduras de combate saltaban sobre las formaciones dirigiéndose a las trincheras cavadas por los ingenieros.
La batalla real comenzaría pronto, y ellos estaban seguros de ganarla.
Lejos, a más de 100.000 años luz de distancia, una flota de combate resistía los bombardeos enemigos, sus cazas espaciales permanecían en los hangares preparados para lanzarse como avispas contra sus enemigos, una vez los torpedos nucleares y de plasma destruyesen las corazas y los escudos de los acorazados y destructores Klon.
Fuera, los rayos de plasma rugían, arrasando las rocas del cercano cinturón de asteroides que separaba las dos flotas, enormes robots del tamaño de casas luchaban contra legiones de klon vestidos con armaduras de combate.
Mientras, la flota de transporte se preparaba para el salto estelar que les llevaría, junto con las cien legiones que transportaba, al corazón del sistema enemigo. Allí, estas pequeñas escaramuzas se convertirían en una verdadera guerra.
El mago daba las últimas órdenes. Sus trasgos y acólitos preparaban ingredientes, pergaminos y extraños artefactos con el fin de que todo estuviese dispuesto cuando su amo preparase las líneas del conjuro.
El valle que rodeaba la torre estaba especialmente silencioso, los animales, como intuyendo lo que se avecinaba habían huido dejando sus hogares hasta que todo hubiese pasado.
La tormenta se acercaba, dispersando los últimos jirones de niebla, y cubriendo las tierras del valle con un tono rocoso, gris y amenazador. La presión de la atmósfera bajaba hasta niveles desconocidos, con lo que el alma parecía flotar como dentro del ojo de un huracán.
En el interior de la torre, al abrigo de los elementos Shivak, el Mago Rojo, recitaba las últimas líneas del que sería su último conjuro, con el que pretendía acumular poder mágico suficiente para erigir una barrera mágica que impidiese entrar a los enemigos en una ciudad, un conjuro totalmente nuevo que le haría ascender en su orden, al tiempo que se granjeaba el respeto y la admiración de sus superiores e iguales.
Las torres de cristal brillaban con la luz de los dos soles. La estrella amarilla estaba poniéndose por el oeste, mientras que la azul refulgía en el cielo.
Soren esquivó un rayo de plasma mientras que sus poderes de adivinación le decían cual sería el próximo movimiento del enemigo. Cuando el ladrón de bancos que había, asaltado el Banco Imperial, saltase sobre él para reducirle a cenizas con su poder, Soren alzaría la red de luz que ocultaba con sus poderes telepáticos, encerrándolo. Si todo fallaba Kristian, el Engendro saltaría sobre el atracador, planeando desde un rascacielos cercano hasta tocarle y robarle toda la vida.
Pero éste sería el último recurso, los líderes de su escuadrón le querían vivo para descubrir mediante la telepatía el escondite del resto de su célula infiltrada.
A Soren no le importaba, hablar con un vivo era más fácil que hablar con un muerto, pero conocía a gente y mediums capaces de hacerlo. Y los mandamases nunca habían dirigido una acción de campo.
El ladrón se arrojó sobre él, rugiendo y con su piel dorada crepitando de energía, y Soren se preparó para recibirle, no sin antes contemplar el espléndido paisaje que se abría a sus pies, a una altura de más de un kilómetro, allí donde brillaban los rascacielos de Imperium City.
La mina estaría abierta pronto, pensó el herrero. Su trabajo en la forja le impedía unirse a los grupos de leñadores que talaban árboles para construir vigas y maderos de sustentación. Tampoco podía unirse a las brigadas de excavación, él debía construir picos, palas y herramientas.
El herrero alzó la vista hacia el valle, abajo, las brigadas de enanos contratados por el duque entraban y salían sin cesar de la mina, y los guardias se recortaban contra las lomas, previniendo una incursión enemiga.
La plata pronto fluiría por los bosques, cuando su pueblo empezase a comerciar con los elfos, trayendo más riquezas al Imperio y fortaleciendo su posición en esa provincia.
Todas estas historias tienen un nexo en común, y es que podrían ser protagonizadas por tus jugadores durante una de las épicas campañas del juego Imperio.
Como ves en todas ellas hay elementos comunes, se trata de personas, magos, soldados, que persiguen un objetivo común, fortalecer su hogar, el Imperio, y aumentar su poder.
Como ya sabrás el Imperio está en expansión, demasiados son los peligros como para estancarse y confiarse en una simple porción de la Esencia. Tantos son los enemigos que todos deben ser destruidos o integrados en el interior de él.
Por ello el Emperador dictó hace mil años los llamados Edictos de la supervivencia, conocidos hoy en día como la Proclama de la Conquista. Aún hoy siguen teniendo plena vigencia, y miles de universos y kralex los siguen cada día como los mandamientos de una nueva era.
En ellos el emperador dictó las leyes que todo ciudadano del Imperio debería seguir para aumentar el poder y así las posibilidades de sobrevivir.
Estos son:
Ì Poder sobre todo: El Imperio debe sobrevivir, nuestro destino es unir a toda la Esencia para que todos los pueblos y civilizaciones puedan alcanzar los logros a los que están destinados sin que una guerra o una invasión destruyan las joyas milenarias de ninguna cultura. Para ello debemos unirlo todo, y así tener poder sobre todo.
Ì El Poder de uno es el del Imperio: debes aumentar tu poder, pues así el poder del Imperio crecerá. Tú eres un ciudadano del Imperio, por lo que el Imperio eres tú.
Ì Lealtad:: tu sacrificio a favor del bien común significa una sola cosas, que tu lealtad para con los tuyos debe ser eterna, no podemos vacilar en nuestra unidad pues si así ocurriese, caeríamos bajo las garras del Mal.
Estos edictos son como los mandamientos que mantienen unido el Imperio, en resumen piden tres cosas a los ciudadanos imperiales, unidad, lealtad y conquista.
Recientemente los consejeros imperiales han promulgado una Lex Imperialis en la que proponen al ciudadano diferentes formas de cumplir los Edictos de la Conquista.
Ü Conquista territorios: el territorio es una de las claves del poder. Con ellos podremos cultivar cosechas, extraer minerales y asentar colonos. Por ello el deber de todo buen ciudadano es aumenta los territorios del Imperio.
Ü Cread nuevas tecnologías: la tecnología en el Imperio es desigual, sin embargo cualquier avance menor en cualquier planeta o reino puede salvar la vida de todo el Imperio. Vuestro deber es reunir, descubrir o arrebatar al enemigo toda la tecnología posible.
Ü La Magia es la clave: el otro extremo de la balanza. Con la magia el Imperio se hace poderoso, por ello los mago y sacerdotes imperiales tienen el deber de crear nuevos encantamientos, conjuros y hechizos con los que enfrentarnos a las amenazas.
Ü Defiende tu hogar. No todo es conquista en la lucha por la supervivencia. Debes fortalecer tu hogar, hacerlo más seguro militar, política y económicamente. Descubrir espías, o luchar contra infiltrados es una tarea de vital importancia. Hemos visto innumerables veces cómo los imperios se rendían ante traiciones internas cuando los ejércitos no podían ponerlos de rodillas. El Imperio debe permanecer unido.
Ü Crea riqueza: bien sea mediante la formación de empresas. El descubrimiento de tesoros, yacimientos minerales, obteniendo reinos vasallos, o como sea debes aumentar las arcas del Imperio. Nuestras fuerzas y la maquinaria de guerra es un continuo desangramiento de recursos. Trae recursos.
Ü Consigue aliados. Nuestros aliados pueden ser parte del Imperio en el futuro, y ahora nos prestan un valioso servicio en la defensa del Imperio.
Ü Crea armadas: construye ejércitos, eleva torres, recluta magos, erige castillos, construye naves de guerra. Cuanto más poder militar obtengas para ti, más beneficiado se verá el Imperio y los tuyos.
Como ves las posibilidades del juego son muchas. Tú y tu jugadores podéis desde disfrutar con campañas de conquista de territorios plagados de monstruos, limpiando castillos abandonados, ruinas y montañas. Escoltar caravanas, establecer minas y rutas comerciales, investigar nuevos hechizos, robar a los malvados, ayudar a colonos en planetas lejanos o lo que queráis. Sólo se os pide una cosa, que comprendáis formáis parte de un bien mayor, donde las hazañas individuales benefician a todos, pero que sin unidad no conseguiríamos nuestro objetivo. Soñar el Imperio más grande posible.
Unas palabras aparte de esto, reiterado es muchas veces que éste libro es un juego, por ello nuestro primer y único objetivo es disfrutar de una forma educativa. Aprender y desarrollarnos como personas a la vez que nos reímos y charlamos con nuestros amigos.
Debemos dejar fuera del juego la mezquindad del mundo real, la envidia y los malos rollos. Todos en esta mesa y en muchas otras somos amigos y colegas en la afición más maravillosa que existe, el rol. Sed responsables, gracias.
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